lunes, 15 de noviembre de 2010

Me paro a pensar y me doy cuenta que he dejado mucho atrás, he dejado cosas que jamás imaginé que dejaría, cosas enormes dentro de mi vida, cosas que jamás imaginé que no sería capaz de echar de menos.
A la vez he empezado cosas que me llenan, cosas diferentes, cosas que no imaginé que empezaría, cosas que incluso antes no sabia que existían y que cuando supe que existían no imaginé ser capaz de hacer-las.
Y por fin, puedo decir que llevo una vida que me gusta, una vida que no está basada en un calendario, que puedo hacer lo que me plazca, cuando me plazca y sin tener que pedir permiso o basarme en mirar un calendario con los fines de semana repletos de cosas sin ni tan siquiera dejar-me tiempo para poder respirar. 
Si que he vivido muchas cosas con lo que he dejado atrás, si que he sonreído mil veces y eso debe de ser porque lo que hacía realmente me gustaba, pero algo me echaba hacia atrás. Necesitaba vivir una vida sin calendarios, sin horarios... una vida echa a mi medida y a medida de mi edad.
Ahora, soy feliz con lo que hago, ahora tengo por fin, todos los fines de semana que quiero a mi alcance, ahora sé que puedo superar-me, y que por golpes que reciba, todo seguirá siendo más que perfecto. 
Y si a eso le sumamos, que soy más que feliz por compartir mi vida con alguien que merece la pena... esto es espectacular!! 
Estar a su lado es como sentir que la vida no tiene final, que aún quedan muchas cosas por vivir y muchas historias por escribir.
Porque parece algo irreal el echo de que alguien tan pequeño sea
 tan enorme dentro de tu vida, que alguien tan pequeño te de fuerzas para seguir día a día, que alguien tan pequeño te saque más de mil sonrisas.

Te quiero Yaizita, y eso será por SIEMPRE.